El Ávila de Manuel Cabré

El Ávila de Manuel Cabré (Cortesía)

Manuel Cabré «el pintor del Ávila» que inmortalizó en su lienzo el sello del caraqueño

Manuel Cabré, un extranjero que se enamoró profundamente del cerro el Ávila (Parque Nacional Waraira Repano) tanto que se encargó de inmortalizarlo en su lienzo.

Tuvo una maravillosa facultad para plasmar el ícono caraqueño en todo su esplendor y en todos sus matices. Sus pinturas reflejan las luces, colores, distancias y contrastes de tal manera que Miguel Cabré es considerado como el «Pintor del Ávila»

Cabré nació el 25 de enero de 1890 en Barcelona, España, y llegó a Caracas a los seis años de edad, gracias a una invitación que realizó Joaquín Crespo, presidente de la República durante 1892 y 1898, a su padre el escultor Ángel Cabré y Magriñá, para llevar a cabo trabajos de ornato en las obras públicas de la capital venezolana.

Sin embargo, aquel español abrazó el paisaje tropical venezolano y lo hizo suyo plasmando en su lienzo la prenda intangible de todo caraqueño, el Ávila.

Es el cerro El Ávila, esa montaña que configura el Valle de Caracas y que posee la maravillosa cualidad de mostrarse de maneras diferentes.

Cabré subyace en la memoria emocional del venezolano. Sus trazos y pinceladas, inundan muchas conversaciones, recuerdos o inspiraciones.

Es probable que haya sido el primero en retratar sobre lienzo la exuberancia, los colores, la espesura de la montaña que separa a Caracas del litoral central.

Diez de sus pinturas pertenecen al patrimonio artístico de la nación y se encuentran custodiadas por la Galería de Arte Nacional. El resto se distribuye en colecciones privadas y en fotografías que adornan textos pictóricos.

Este insigne paisajista falleció en Caracas el 26 de febrero de 1984 y desde entonces se le considera el mayor amante de ‘El Ávila’

Manuel Cabré
Cortesía: Tendency Book (Manuel Cabré)

 

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